Inteligencia emocional y su impacto en el entorno laboral y de equipo

La inteligencia emocional y su impacto en el entorno laboral y de equipo son temas ampliamente estudiados en el ámbito académico y de los recursos humanos.

Esta cualidad está ligada a una mayor satisfacción laboral, y está fuertemente asociada a la excelencia en el desempeño laboral.

El concepto de inteligencia emocional

Salovey y Mayer son dos profesores de las universidades de Yale y New Hampshire, respectivamente, que en los años 90 del siglo XX acuñaron el concepto de inteligencia emocional. Este, a su vez, se deriva de la teoría de las inteligencias múltiples de Gardner.

Una vez difundida, esta expresión fue ampliamente aceptada tanto por la comunidad científica como por la opinión pública. Así, pasó a ser un concepto de uso común en distintos ámbitos, desde el médico hasta el académico pasando por el empresarial, el de los recursos humanos o incluso el de la ciudadanía de a pie.

Pero, ¿cómo se define? Muy sencillo: la inteligencia emocional es la capacidad de entender, ser consciente y regular tus propios sentimientos, reconocer los ajenos y utilizar dicho conocimiento para guiar tu pensamiento y tu acción, adaptarte al ambiente y enfocarte hacia tus objetivos.

Impacto de la inteligencia emocional en los equipos de trabajo

Cuando los equipos muestran altos niveles de inteligencia emocional, se generan , felices, comunicativos y eficaces. Y es que en la época de la digitalización, la inteligencia artificial y el análisis de datos, hay una serie de características que siguen marcando la diferencia entre los seres humanos y las máquinas.

La capacidad de desaprender, el comportamiento empático, la motivación y la gestión emocional no están al alcance de los robots. Solo los humanos pueden ejercerlos, y son esenciales para poseer una cultura de la innovación en una empresa, formar equipos cohesionados, impulsar el crecimiento y mejorar la productividad.

Entre los beneficios de la inteligencia emocional en el entorno laboral no debes dejar de atender a las siguientes características. Te sorprenderá cómo mejoran.

  • Estabilidad emocional: gestión de las propias emociones y tolerancia al estrés.
  • Autocontrol: tendencia a controlar los impulsos, ser trabajador y diligente.
  • Extroversión: capacidad de ser abierto, amigable y afable con los demás.
  • Eficacia en la gestión emocional: posibilidad de verbalizar emociones, empatizar y combinar emoción y razonamiento.
  • Capacidad cognitiva: algunos estudios establecen una relación entre el coeficiente intelectual y la inteligencia emocional.
  • Toma de decisiones y autoeficacia general: confianza en tu capacidad para afrontar las exigencias de tu trabajo.
  • Autoevaluación del desempeño: satisfacción personal por tu trabajo, teniendo en cuenta tus niveles de esfuerzo, responsabilidad y compromiso.

Competencias de la inteligencia emocional

Estas son las cinco competencias que están directamente relacionadas con la inteligencia emocional. Son beneficiosas tanto dentro como fuera del lugar de trabajo, y estas son las razones:

Autoconciencia

Este concepto hace referencia a la capacidad de reconocer el estado emocional en el que te encuentras. A poder detectar las causas que te han llevado a él y decidir entre las diferentes formas de actuar. De esta manera consigues el mejor resultado posible para una situación determinada.

Por ejemplo, si recibes una mala noticia laboral, como la paralización de un proyecto prometedor o algún imprevisto que te obliga a cambiar tu planificación, gracias a la autoconciencia deberías ser capaz de advertir el nivel de frustración que esto te causa. Así evitarás una reacción desairada o negativa con tu equipo de trabajo.

Autocontrol o autorregulación

Consiste en la gestión adecuada de tus emociones. Se trata de saber deshacerte de los pensamientos negativos, no reprimiéndolos sino canalizándolos hasta convertirlos en una vía para la mejora y la superación personal. En cierto modo, podría definirse esta competencia como la capacidad de reconocer algo negativo y tomarlo de una forma proactiva para interpretarlo como una oportunidad en lugar de como un problema.

Motivación

Esta competencia también puede ser denominada automotivación, porque se trata de un proceso interno, que consigues con un estado mental positivo y optimista. Llegas a ella a través de un diálogo contigo mismo. Implica abstraerse de las circunstancias externas, para enfocarse en los objetivos propios, con persistencia y confianza en el futuro.

Esto no solo te beneficia en tus propias tareas y cometidos laborales. La motivación se materializa en tu forma de actuar, y se contagia a otros miembros de tu equipo de trabajo de manera que también tengan una actitud abierta y receptiva.

Empatía

Es la capacidad de ponerte en el lugar de la otra persona y de identificar sus emociones. Al ver las cosas desde su perspectiva, puedes guiar a otros de una manera efectiva y ayudarlos a interpretar la realidad con optimismo y positividad. Gracias a la empatía puedes detectar los estados de ansiedad, desasosiego o decaimiento de tus compañeros de trabajo y actuar en consecuencia para ayudarlos a salir de ellos.

Habilidades sociales

Consisten en entablar una Habilidades sociales, con escucha activa y con una demostración genuina de interés hacia la otra persona. En ella, las acciones deben corresponderse con las actitudes y con las afirmaciones que se hacen. El lenguaje verbal y no verbal deben ser coherentes, al igual que la propia imagen que uno proyecta y el comportamiento a lo largo del tiempo. Gracias a esta competencia se genera y se mantiene un buen ambiente laboral, en el que todos se sienten escuchados y en el que se presta la atención adecuada a cada individuo.

¿Cómo aumentar la inteligencia emocional en el entorno laboral?

Aumentar el nivel de inteligencia emocional en el entorno laboral es posible. El secreto está en dedicar el tiempo necesario para que cada miembro del equipo sea consciente de la utilidad de aplicar esta facultad. Organizar talleres, sesiones de coaching y fomentar la autoexploración de las emociones y el esfuerzo para gestionarlas de manera positiva son algunas estrategias fundamentales para alcanzar este objetivo.

En muchas ocasiones requiere tiempo, esfuerzo, mucha práctica e incluso alguna inversión económica. La empresa deberá proporcionar la información y la formación necesaria a sus empleados y, a la vez, desarrollar una cultura empresarial acorde. A cambio, recibirá una mejora del ambiente laboral, de la productividad y de los niveles de felicidad tanto individuales como colectivos.

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