Ruido en la oficina: ¿Cómo podemos reducirlo?

Cuando hablamos de contaminación acústica, hablamos del ruido excesivo y molesto provocado por las actividades humanas y que produce efectos negativos sobre la salud física y mental.

Sin embargo, a pesar de su impacto perjudicial en la salud, el fenómeno de la contaminación acústica sigue aumentando cada vez más, sobre todo en las grandes ciudades.

A nivel laboral, el exceso de ruido es uno de los factores que más ansiedad provoca en los empleados. Y es que a pesar de que en determinados sectores las medidas de seguridad y salud laboral hacen obligatorio el uso de tapones o cascos especiales, el ruido en las oficinas sigue pasando desapercibido.

Desde Humans 4 Health by Cigna queremos concienciar a las organizaciones acerca del impacto del ruido en la salud de la plantilla. Y es que, si bien este tipo de ruidos (teléfonos que suenan muy alto, teclear constante, conversaciones a viva voz…) no constituyen un riesgo auditivo, su exceso es uno de los factores que más ansiedad provoca entre los empleados.

Y no sólo eso: otras consecuencias que se pueden producir derivadas de un exceso de ruido en la oficina son irritabilidad, estrés, falta de concentración o problemas de sueño, entre otros.

¿Cómo podemos reducir el ruido en la oficina?

El paso más importante es sensibilizar a los empleados acerca de su propio ruido. Tratar de hablar en voz baja con los compañeros, mantener reuniones informales y atender llamadas personales en un espacio aparte, regular los niveles de volumen del teléfono y usar alarmas visuales en aparatos telefónicos son algunas de recomendaciones que se pueden empezar a poner en práctica.

En cuanto a la propia disposición de la oficina, lo más adecuado es utilizar materiales aislantes en las paredes de las salas de la oficina en las que se vayan a producir un mayor número de reuniones.

En el caso de que esto no sea una opción, se aconseja optimizar el espacio. Un ejemplo podría ser alejar a los empleados que tienen funciones que requieren mucha concentración, de aquellos que desempeñan tareas más colectivas, y que en consecuencia generan más ruido. También es aconsejable delimitar un espacio silencioso donde los trabajadores puedan concentrarse si lo requieren.

La distribución de la oficina también es muy importante: coloca los aparatos más ruidosos, como fax o impresoras, en una sala propia alejada de los empleados. Aumenta lo más posible la distancia de la fuente de ruido y las superficies reflectoras (paredes, techo, piso), y si es posible, aléjala de las paredes. No te olvides de situar los equipos ruidosos sobre superficies estables, no vibratorias.

Además, ten en cuenta que las superficies curvas ayudan a reducir ruidos, mientras que optar por unos muebles altos hace que los trabajadores hablen más alto al no poder verse unos con otros.

¿A qué esperas? Es el momento de empezar a tomar este tipo de medidas y reducir el ruido en tu oficina poniendo en práctica todos estos trucos que te damos desde Humans 4 Health by Cigna.

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