Una adecuada gestión de las emociones, el camino para conseguir equipos de alto rendimiento

La reorganización de equipos, la apuesta por la digitalización o, incluso, la implementación del modelo de trabajo híbrido.

Son algunas de las estrategias que los departamentos de Recursos Humanos ponen en marcha para potenciar el compromiso de la fuerza laboral y reforzar su nivel de desempeño. Pero ningún método resulta tan eficaz para conseguir equipos de alto rendimiento como el desarrollo de la inteligencia emocional. Es decir, la habilidad para reconocer y manejar las emociones propias y, también, las ajenas.

Hay que recordar que las empresas están compuestas por empleados con diferentes personalidades, y sus sentimientos y estilos de comunicación son muy diversos. Por ello, las organizaciones que quieran contar con equipos de alto rendimiento deberán tener en cuenta las diferentes emociones que sus trabajadores pueden experimentar en los retos que afrontan en su jornada laboral: reuniones de trabajo, toma de decisiones, ejecución de tareas, etc. Y es que, ayudar a la fuerza laboral a canalizar sus inquietudes es clave para regular su estado de ánimo, mejorar la gestión de reacciones impulsivas y evitar que las alteraciones individuales interfieran en su rendimiento.

Para ayudar a los departamentos de Recursos Humanos en esta labor, desde Humans 4 Health by Cigna proponemos cuatro prácticas muy útiles para que los empleados gestionen sus emociones y conseguir así un equipo de alto rendimiento:

  • Prepararse para la transformación del entorno laboral. El sector empresarial está en continua evolución, reinventándose constantemente a fin de seguir siendo competitivo. La incertidumbre que el cambio genera puede contribuir a la aparición de sentimientos de inseguridad, ansiedad o estrés. Por ello, al emprender cualquier proceso de transformación es primordial que los departamentos de Recursos Humanos presten atención a la percepción que tiene la plantilla de la nueva hoja de ruta. Pero, además, también es clave desarrollar un plan estructurado que ayude a la fuerza laboral a tener una impresión más realista y positiva de lo que está ocurriendo. Gracias a ello, los trabajadores serán más optimistas, verán con claridad las oportunidades de la transformación y se centrarán en sus labores profesionales.
  • Atender a las fluctuaciones emocionales que se producen dentro y fuera del entorno laboral. Las preocupaciones asociadas a la vida personal de los empleados pueden generar emociones negativas. Por ello, es importante que las organizaciones sean conscientes de que los empleados tienen responsabilidades familiares o personales a las que también tienen que hacer frente. Ante esta situación, es muy recomendable que los profesionales de Recursos Humanos brinden acceso a sesiones de asesoramiento psicológico o a una atención médica de calidad tanto a sus trabajadores, como a sus seres queridos. De esta forma, las empresas se preocuparán por el bienestar integral de los trabajadores, teniendo en cuenta todos los aspectos que influyen en su día a día. La plantilla se sentirá más segura y afrontará con energía la jornada, favoreciendo la aparición de emociones positivas, la interacción social entre compañeros y el mejor desempeño de tareas.
  • Impulsar las relaciones sociales entre compañeros. Una dinámica de equipo saludable es crucial para alcanzar el alto rendimiento de la fuerza laboral: permite a los empleados hacer un uso eficaz de su tiempo, comprometerse con la empresa de forma creativa y, por tanto, encontrar soluciones óptimas a los problemas. De ahí que sea tan importante promover el vínculo emocional entre empleados y crear un ambiente de trabajo basado en el apoyo y la generosidad. Además, si un equipo siente que puede confiar en sus miembros para resolver los problemas, prosperará. Bajo esta premisa conviene organizar talleres que fomenten la toma de decisiones, la resolución de conflictos y el liderazgo, o actividades de team building con las que mejorar la relación profesional y personal.
  • Acompañar al empleado durante todo su ciclo de vida dentro de la organización. Impulsar una experiencia positiva en los empleados se traduce en longevidad, éxito y gran compromiso por su parte. Sin embargo, para lograr esta fidelidad de los trabajadores es necesario impulsar su desarrollo profesional. Para ello, son claves los planes de onboarding y de desarrollo de carrera, las reuniones periódicas entre empleado y manager, etc. Además, es muy útil ofrecer la oportunidad de asistir a conferencias y seminarios relevantes para el desarrollo de sus habilidades o evaluar de forma periódica sus conocimientos y las habilidades. De este modo, se potencia la experiencia de empleados y se crearán emociones positivas que generen un clima laboral en el que se valoran los éxitos y se tienen en cuenta qué se ha hecho bien y qué hay que mejorar para afrontar los desafíos futuros.

El cuidado de la salud integral y la educación emocional de la fuerza laboral es el nuevo reto que hace que las organizaciones tengan pongan sus esfuerzos en que la plantilla conozca sus emociones. Y es que identificar esos sentimientos hará que los empleados sean más empáticos con los demás, además de generar diferencia y ventajas competitivas.

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